Lo dicho, me mata la incertidumbre, y es que sea para bien o
para mal ¡necesito saberlo ya!
Estos últimos días están siendo bastante duros, porque
aunque intento mantenerme ocupada con el objetivo de que pase el tiempo lo más
rápido posible, ya os podéis imaginar que ocurre.
Este viernes tengo la beta, y como siempre aunque voy con
pocas esperanzas, este mes tengo un pequeño claro de luz abierto. No me siento
especialmente rara, los pechos apenas me duelen y tan solo siento dolor de
ovarios de manera esporádica. Quizás solo sea por estadística, ya que la
ginecóloga nos dijo que esta vez había más posibilidades de que fuera positivo
que negativo, sumado a que desarrollaron dos folículos, las probabilidades eran
muy buenas.
Es por esto y porque este mes no tengo test de embarazo
sobrantes para adelantarme y prepararme para el resultado, que estoy realmente
ansiosa por saber la noticia.
Como curiosidad os cuento que la prueba es el mismo día del
cumple de mis 3 sobrinas… si 3!! Hace dos añitos mi hermano tuvo trillizas,
pero estos milagritos vinieron de manera natural, lo cual fue bastante
asombroso. El caso es que siempre pienso lo bonito que sería que me dieran la
buena noticia en este día, porque probablemente lo recordaría toda la vida.
Si finalmente es negativo, creo que lo llevaré peor que
otros meses. Quizás porque aun sin quererlo ni pretenderlo, me he ilusionado
más que las anteriores, y porque me da algo de miedo someterme a la Fecundación
in vitro. Además se que si esta vez vuelve a ser que no, empezaré a rayarme aun
más con pensamientos tipo “¿será que mi cuerpo no sabe hacer bebes? ¿será que
no tengo óvulos o son muy malos? ¿o será que mi pareja y yo no somos
compatibles?
Se que este tipo de pensamientos no favorecen en absoluto e
intento quitármelos de la cabeza siempre que aparecen, pero hay días en los que
me siento más flojita y no puedo evitar llorar pensando en esto. Además, creo
que de vez en cuando debemos permitirnos llorar, frustrarnos, desahogarnos. No
podemos pretender ser siempre fuertes. Este es un obstáculo duro en nuestra
vida y no debemos sentirnos mal con nosotras mismas por dejarnos llevar de vez
en cuando por la desesperación.
Después de la tempestad llega la calma, y solo
entonces, después de echar fuera todo lo que llevamos dentro podremos estar más
tranquilas.
Mucho ánimo a todas las chicas que estáis con tratamientos,
y a las que no también. Ojala pronto consigamos todas nuestro ansiado final
feliz.
En unos días os contaré el resultado…..













