El postparto, ¡ese gran olvidado!
Al menos en mi caso nadie me habló del postparto (apenas una
sesión en las clases preparto y ya). Todo el mundo al hablar de sus
experiencias te hablan del embarazo, de cómo quedaron, los primeros días de tu
niño en el mundo, lo duro de criarlos, etc. Pero casi nadie te habla de lo que
ocurre en tu cuerpo una vez que tu niño ve por primera vez la luz.
Lo cierto es que yo tampoco me lo planteé ni pregunté.
Quizás ilusa de mi, pensaba que todo acababa el día que conoces a tu bebe y que
las dificultades para entonces ya serían otras (todas relacionadas con el
peque). Ojalá!
El primer día postparto, o mejor dicho el mismo día, todavía
con el efecto de la epidural y con el subidón hormonal, apenas me percataba de
nada. Yo estaba en mi nube y no era muy consciente de lo que ocurría. Pero
pasadas unas horas la realidad comenzó a imponerse.
El peque comenzaba a llorar y yo no podía ni incorporarme en
la cama por el dolor de los puntos y la sensación de que me iba a abrir de lado
a lado… ya sabéis donde.
Es posible que quede un poco de mal gusto hablar de esto,
pero es la realidad, y todas tenemos que saber lo que va a pasar para luego no
llevarnos sorpresas que nos dejen más aun hechas polvo. ¿Cuánto se puede
sangrar después de un parto? Yo conocía eso de los loquios, los cuales según la
matrona eran un poco más abundantes que una regla… ¿¿¿un poco??? Yo creía que
me desangraba en los primeros días. Los empapadores se inundaban en pocas horas
y en la cama parecía que hubiera habido una matanza.
La sensación de ahogo. No sé si a todas les pasa, pero a mí
me daba la sensación de que mis pulmones todavía no se había recolocado y que
estaban todavía más comprimidos que en el embarazo. Caminar hasta el baño era como
subir hasta un tercer piso, y no os digo nada el llegar hasta neonatos… toda
una proeza. Vamos que me sentía como una viejita de 80 años.
Las ganas de llorar. ¡Qué terrible! Yo no soy muy llorona,
pero en esos días bastaba un mínimo contratiempo para que el mundo se viniera
abajo y yo no encontrara salida. Menos mal que una vez que me fui encontrando
mejor esto comenzó a mejorar, porque mi novio ya pensaba que estaba un poco
chalada jaja
El sueño. Si os pasa como a mí (que parece que es muy
habitual) y la primera fase del parto (hasta las contracciones cada 5 minutos)
os empiezan por la noche, es muy probable que paséis 2 noches seguidas sin
dormir. En mi caso la noche de las contracciones la pasé en vela y a las 8 de
la mañana ya me fui para el hospital. La noche siguiente tampoco pude pegar
ojo, para mí era imposible dormir teniendo a ese ser tan delicado que en
cualquier momento podía necesitarme o ocurrirle algo (solo dormí media hora que
me obligó mi novio a condición de que él se quedara despierto observando al
bebe. Esta locura me dio porque al comienzo de la noche le vino una flecha con
un poco de vómito y pensé que podría ahogarse… miedos).
Y qué decir de esas carnes colganderas que se te quedan. Yo
iba preparada sabiendo que mi tripa sería un flan de huevo, pero ¿Qué pasó con
el resto del cuerpo? Las piernas, el culo… todo perdió consistencia. Aunque lo
cierto que para mí esto era un mal menor. Bastante estaba padeciendo como para
sufrir por el estado de mi piel.
Así que imaginaros el panorama, dos noches sin dormir,
desangrándote como un cochinillo, con dolores (si os realizan episiotomía
claro, o mucho peor si es cesárea), con una sensación constante de ahogo…
¡¡pues es normal que los primeros días se hagan tan cuesta arriba!! Y más si no vas preparada para ello.
Mi chiquito era super bueno, ya que como casi todos los
recién nacidos el problema mayor era despertarlo para que comiera mínimo cada 3
horas, pero yo me sentía inútil de no poder hacer apenas nada. Sentía verdadera
culpa de no poder ocuparme de él más de lo que lo estaba haciendo su padre
(menuda tontería, lo sé).
Peeeeeero… afortunadamente todo pasa, y yo ya he visto la
luz. Los puntos ya se han caído y solo tengo molestias al sentarme, el
cansancio ha casi desaparecido (hasta que dan las 10 y caigo como un bebe la
hora que el peque me deja), la hemorragia ha ido a menos (ahora si es como una
regla), los miedos van menguando y las ganas de llorar han desaparecido.
Sobre recuperar la figura… me he quedado fascinada con la
velocidad en que el cuerpo se recupera después del embarazo. Yo siempre he
tenido tendencia a engordar de tripa y por ello estaba hecha a la idea que
después del parto me quedaría con un barrigón muy considerable.
¡Pues no! Puedo decir que en dos semanas me he quedado mejor
que nunca. Es verdad que estoy más blandita, y con alguna estría (me salieron
unas poquitas por encima del pubis 4 días antes de dar a luz que por cierto me
encantan!! Como digo yo, son tatuajes de recuerdo de mi embarazo) ¡¡pero es mi
cuerpo de mamá!!
Aunque creo que en la recuperación también ha contribuido
mucho la lactancia materna… algo positivo después de los dramones con la teta
jaja

