lunes, 21 de abril de 2014

Mis imprescindibles



Si en algo me he caracterizado como madre primeriza, ha sido en la cantidad de cosas innecesarias que compre en mi estado de buena esperanza.
Cuando estas embarazada todo te parece super necesario, sobre todo y casualmente lo que es más caro (¿será que en esta sociedad tan consumista acaban metiéndote en la cabeza todas estas necesidades?).
Hoy no me voy a centrar en lo que no volvería a comprar, eso será en el siguiente, ahora quiero empezar por aquellas cosas a las que más utilidad les estoy encontrando, que ya adelanto son bastante pocas, y es que si algo he aprendido, es que un bebe no necesita muchas cosas ya que con su mama tiene todo satisfecho, nuestros brazos son su cuna, nuestros abrazos le dan todo el cariño, nuestros pechos su alimento, nuestras piernas sus carritos y nuestras manos y caras sus mejores juguetes.


  •  Alfombra de juegos: la compré hace unas dos semanas por recomendación de otras mamás con nenes de edad similar y decir que estoy encantadísima. Al peque le encanta, se rie mucho intentando coger los muñequitos que cuelgan y practica todas las habilidades que día tras día va adquiriendo. Y si al peque le gusta, ¡a mi me gusta todavía más! En los ratitos que le pongo ahí se olvida de que mamá existe, con lo que me da total libertad para corretear por la casa. 
  •             Hamaca: En esta no se queda tan feliz como en la alfombra, pero si que aguanta bastante bien. la utilizo sobretodo para cuando tengo que hacer tareas de la casa y el peque quiere estar conmigo (vamos… siempre). Gracias a esta puedo ducharme, cocinar (algo rapidito claro), recoger un poco la casa, etc. 

  •  Mochila: ¡no podía faltar! Que deciros de ella que no os haya dicho ya. Con este imprescindible ya podéis imaginaros cual es una de mis prescindibles. 

  • Cuna colecho: me está dando la vida. Decir que el peque no la usa mucho (el prefiere estar muy cerca de su mami y no os voy a mentir, a su mami le encanta dormir cerquita de su peque), pero es una ampliación de mi cama que se agradece mucho, además que gracias a ella no tengo que preocuparme porque el peque se caiga por un lado.  

  •  Maxi-cosi para el coche: al nene no le gusta nada montar en coche y monta unos pollos tremendos, pero no por ello deja de ser imprescindible la seguridad en el coche. 
  • Chupete: está siendo nuestra salvación para la hora de dormirle, ya que aunque no siempre funciona, a veces cae como un tronco nada mas ponerselo. Por la noche, en sus despertares, cuando no quiere teta es ponerselo y volverse  a dormir instantaneamente. Es un gran invento, sobretodo para mi ya que mi niño cuando llora no se tranquiliza nunca en el pecho (esta es una gran espina que tengo clavada en el corazón).

Y poco más, como veis no es mucho en comparación con la cantidad de cosas que solemos comprar (yo por lo menos). Además decir, que todo menos el maxi-cosi y chupete, han sido cosas que compré a medida que el niño fue creciendo y fui conociendo sus necesidades. Cada niño es diferente y lo que sirve para uno puede ser totalmente inútil para otro.

martes, 15 de abril de 2014

Rayos de sol



Y con la llegada de la primera y sus primeros rayos de sol, pasó lo más difícil.
Las cosas cada día van siendo un poco más sencillas, y es que para mí, los primeros meses de mi niño, no han sido nada fáciles.
Soy tremendamente feliz cada vez que le miro, sobre todo a primera hora de la mañana, cuando abre sus ojos y al verme lanza esa sonrisota de felicidad, pero reconozco que ha habido momentos en los que pensaba que la situación me sobrepasaba.
Las primeras semanas fueran muy duras por el postparto, el cual, debido a la episotomía y lo floja que me quedé lo llevé bastante mal y cuando físicamente ya estaba recuperada el peque comenzó con los cólicos y problemas de sueño (espero que estas dos cosas estén relacionadas, porque de ser así pronto cesará).
A partir de la tercera semana el peque comenzó a llorar todo el día. Recuerdo que después de cada siesta solo pasaba 10 minutos tranquilo, para comenzar a llorar de nuevo. Era frustrante y había días que me sentía super deprimida, sobre todo cuando estaba con otras mamás que no tenían ninguno de estos problemas (lo sé… la envidia me podía… pero ver a esos pequeñines tan tranquilos, que se quedaban dormiditos en sus carritos, con los cuales podían pasear porque no les montaban la de Dios por la calle, y a los cuales podían llevar en coche sin que pareciera que les estaban torturando, podía conmigo… y para que decirlo, aun me puede jeje).

Semana a semana, los minutos que el peque aguantaba despierto sin llorar fueron aumentando, hasta llegar a hoy, ¡¡que me aguanta hasta una hora!! ¡¡menuda maravilla!! Después de esta hora comienza a llorar porque no consigue dormirse y ahí empezamos la batalla, aunque todo hay que decirlo, por las mañanas suele ser mucho menos dramático el dormir, imagino que no tiene tanto sueño acumulado como por las tardes y es capaz de conciliarlo mejor.
Las tardes siguen siendo difíciles, pero mucho más llevaderas, ya que el resto del día nos da una pequeña tregua. Imaginaos la intensidad de mis tardes, que hasta mi vecina llama a mi puerta preocupada por los gritos del enano (si… por la tarde no llora, GRITA, que menudo genio está echando).

Por las noches sí que hemos notado una mejoría muy considerable. Con la rutina de baño, tetita y a la cama a las 9 (hora arriba hora abajo) ¡¡hemos conseguido que se duerma a la primera y mamando!! (lo de mamando ya lo explicaré, y es que mi niño se pega unas peleas con el pecho que casi siempre acaba llorando después de la toma).
De hecho consigo dormirle tumbado en su cuna colecho o en mi cama, algo impensable por el día. El resto de la noche, se la pasa despertándose cada dos horas para mamar, que probablemente a algunas os parezca mucho y que no hay demasiado para celebrar, pero para mi esto es una gozaba, ya que por lo menos ahora entiende que tiene que mamar y volverse a dormir sin armar ningún escándalo. Y es lo que hace. A las 8 o 9 ya me tiene en pie, pero yo más feliz que un regaliz.
Esto me da muchas esperanzas, ya que pienso, que si es capaz de coger el sueño tan bien por la noche, en algún momento podrá hacerlo también durante el día.

Bueno, no sigo porque ya se ha despertado y me exige salir de la mochila, ¡¡cualquier le lleva la contraria!!
Así que resumiendo, ya estoy saliendo de ese túnel, donde parecía que nunca veríamos la luz, y por fin puedo decir que empiezo a disfrutar de este pequeño milagrito, por el que tanto luché y al que tanto amo.

Por cierto, disculpad si en alguna entrada no contesto vuestros comentarios, pero el peque no siempre me da espacio para meterme en el ordenador, y desde el móvil no me gusta nada nada escribir, ya que entre que falla mucho y que soy mucho más lenta escribiendo, ilusa de mi,  siempre espero a tener un rato para conectarme. De todos modos me encanta que me escribáis, y que me deis consejitos (ya que yo estoy super perdida), que me contéis como van vuestros peques, o como van vuestras búsquedas. Estoy muy pendiente de vosotras.

jueves, 27 de marzo de 2014

Cólicos



Nunca te haces una idea de cómo es un llanto de cólico hasta que lo vives.
El pollito empezó a encontrarse mal a los pocos días de volver del hospital. Según el médico era pronto para empezar con cólicos, pero lo cierto es que tenían toda la pinta.
Me he informado muchísimo sobre estos, siempre con la esperanza de encontrar alguna solución milagrosa (que obviamente nunca ha llegado) y lo único que tengo claro, es que no hay nada claro. Si cuando empecé a buscar información creía saber que los cólicos eran una dolencia gastrointestinal, producida por gases, resulta que ahora nuevas informaciones apuntan que quizás esto no sea así, pudiendo achacar estos episodios de llantos inconsolables a una sobreestimulación, a un sistema nervioso poco maduro, etc.

Sea como sea, si algo es seguro, es que mi chiquito esta llenito de gases. Es tan nervioso que mama de forma muy ansiosa, enganchando y desenganchándose continuamente, peleándose con el pecho, gruñendo  y acabando en la mayoría de los casos llorando (a veces me planteo, que quizás lo que considero causante no sea más que la consecuencia, y que sean los gases los que hacen que mi niño coma así).
Nunca he escuchado pedos taaaan largos como los de este niño, tanto que entran ganas de cronometrarlos. Los eructos ya ni se los saco, porque se pasa el día echándolos él solito (anda que si no se le diera tan bien echar sus gasetes no se cómo estaría).

A mí se me parte el alma cuando cada tarde, sobre las 18:00 comienzan los lloros. Primero espaciados y algo más débiles (dentro su tono habitual que es bastante alto) para ir aumentando a lo largo de la tarde en frecuencia e intensidad. A las 21:00 ya está en el peor momento y sus lloros se tornan en gritos. Ayer se me saltaban las lágrimas cuando el pollito llegó a quedarse afónico.

Yo no entiendo como dicen que el porteo previene los cólicos cuando el mío se pasa de 10 de la mañana a 10 de la noche siendo porteado. Caminamos muchísimo, y no cata la posición horizontal hasta la noche. A veces pienso que quizás si esto no fuera así los cólicos serían peores.  También estoy probando con masajes de una fisio/osteópata que dicen que es muy buena (por ahora con 0 resultados). Los masajes yo no se los doy porque es comenzar a tocarle la barriguita y llorar.

Otra cosa que carga de rabia son los médicos. Parece que cuando son bebes tan pequeños nada de lo que les ocurre es importante. Les digas lo que les digas todo lo relacionan con “el cólico del lactante”, ¡es que ni les miran! Y su solución… ninguna, os aguantáis los dos, total… como a los 3 meses se suelen pasar…

Sé que estos meses hay que disfrutarlos a tope, que pasan rápido y no vuelven, pero yo estoy loca por llegar a los 3 meses. Quiero que mi chiquito deje de sufrir cada tarde, quiero que pueda dormir como a él tanto le gusta (pegadito a mamá) sin que esos dichosos retortijones le despierten asustado, quiero que por las tardes sonría igual que lo hace por las mañanas (y alguna madrugada…).
Me da rabia que yo que he decido no dejarlo llorar bajo ningún concepto, no poder hacer nada durante horas. Le beso, le abrazo, le canto, le acuno… le bajaría la luna si hiciera falta, pero nada sirve, solo el tiempo, y por eso pido que Abril pase pronto.   

sábado, 22 de marzo de 2014

Mi pequeño koala



Brazos, brazos y más brazos. Mi niño ha ganado la batalla, y desde hace ya muchos días andamos pegados el uno al otro. El nene duerme muchísimo, y como solo sabe dormir pegadito a nosotros (sobretodo a mi) podeis imaginaros la cantidad de horas que pasamos junticos, eso sin contar con las horas de la noche, que con la cuna colecho (y que yo me arrimo un poquito más de lo necesario a él jeje) también por la noche parecemos siameses.

Muchas veces me pregunto porque me ha costado tanto aceptar esto, porque a decir verdad cuando le tengo pegadito es cuando mejor me siento y es que siempre que por algún motivo no le tengo a la vista, aunque sean minutos, ya le echo de menos y me preocupo, y mi respuesta a esa pregunta es “por los dos demás” ¡que rabia! Y lo peor es que no consigo quitarme sus palabras de la cabeza “lo vas a acostumbrar a los brazos” “luego ya veremos cómo aprenderá a dormir solo” “vete haciendo a la idea de tiene que aprender a estar en la cuna”… tantas frases de este tipo escucho casi a diario de familia, vecinos, amigos e incluso ¡desconocidos ¡
Nunca me ha importado demasiado lo que opinaran los demás sobre como tenía que vivir mi vida y de pronto me siento culpable por no seguir con lo que (actualmente) se considera como apropiado en la crianza de MI hijo.
¿Quién lo alimenta? ¿Quién lo duerme? ¿Quién lo calma? ¿Quién no duerme más de hora y media seguida?... en definitiva ¿Quién lo ha parido?.  No entiendo porque en estos casos todo el mundo se cree con el derecho a opinar, y lo peor es que todos creen tener la solución perfecta a tus problemas, que normalmente pasa por dejarle llorar.

¡Me niego! En que cabeza cabe pensar que un bebe, que apenas sabe que existe, quiere manipularte o chulearte con sus lloros. Si llora es porque te necesita, y si algo tengo claro es que bajo ningún concepto voy a dejar que mi hijo deje de llorar porque entienda que su madre no estará ahí.
¿Por qué fomentan tanto que vayamos en contra de nuestro instinto? Cuando el bebe llora se te retuercen las entrañas ¿será por algo no?.

Lo malo es que como casi todo el mundo cree que tu bebe es así porque tu le has malcriado (que debe ser que yo le malcrié ya desde el embarazo, puesto que desde que nació ha sido imposible que duerma ni un minuto solo) no puedes desahogarte con casi nadie, puesto que su respuesta es “es que le has acostumbrado a esto, ahora no te quejes”.

Cada bebe es diferente, y lo que a un padre le sirve con su niño puede no servir con el mío. Estoy harta de escuchar consejos de padres con bebes mucho más fáciles que el mío (en lo que al sueño se refiere), les invitaría a pasar una tarde conmigo y que vean como se pone mi pollito sino duerme en su mochilita (pocas veces lo intentamos ya, porque el pobre acaba arañándose la cara, rojo como un tomate, sudado como el pollito que es, y tan nervioso que después cuesta muchísimo más relajarle).

Sé que con el tiempo recordaré todo esto con cariño, quedándome solo con lo bueno, pensando en la cantidad de horas que pasábamos pegaditos, oyendo su respiración, escuchando sus ruiditos de bebe (gruñidos incluidos jaja), oliéndole, besándole la cabecita, viendo esa cara de angelito que se les pone a todos los bebes cuando duermen plácidamente…
Cuando ya no quiera mis brazos, entonces miraré atrás y me arrepentiré de no haber disfrutado al 200% de estos momentos…
 ¡No! ¡eso no va a pasar! Y es que, a pesar del dolor de piernas, de espalda y el calor que pasamos (los dos somos unas estufitas andantes) voy a disfrutarlo sin planteármelo ¿Qué mal le puedo hacer? Nunca más va a necesitarme como lo hace ahora ¿Por qué negarle mi ayuda? No creo que con 10 años siga necesitando el cangurito para dormir jeje

Aaaaaaaiiisssshhhh ¿Por qué nadie nos avisó de lo difícil que es ser madre? 


martes, 11 de marzo de 2014

Bendita mochila



Esta mochilita me está salvando la vida!! O más bien los nervios jeje.
El nene sigue siendo bastante llorón, aunque por lo menos ya sé casi siempre el motivo de sus lloros (nos vamos conociendo). El problema es que aunque sé que es lo que le pasa, me cuesta mucho satisfacer esa necesidad y es que el peque llora casi siempre por sueño. Es muy dormilón, lo cual sería muy bueno si no fuera porque es incapaz de conciliar el sueño solo. Cuando está descansadito, comidito y limpito está muy contento, siendo el momento donde nos dedica sus mejores sonrisas, las cuales se concentran en su mayoría por la mañana, que es cuando más descansado está, pero pasada una hora empieza a estar malhumorado (el pobrete con una hora despierto está ya hecho polvo).

Para no enrollarme mucho… solo consigue echarse la siesta en la mochilita. Siempre intento que duerma en su cunita, lo hago de todas las maneras posibles, relajándole con chupete, durmiéndole primero en brazos, meneando la cuna, pero no hay manera, nos podemos tirar media hora de llantos inconsolables que a mí me parten el corazón (porque mi chico cuando llora, llora… llegándose a poner morado a la mínima de cambio), pero es ponerlo en la mochilita, y el silencio vuelve a mi casa. Su cuerpecito se relaja nada mas sentirse dentro, su respiración se hace más lenta, y menos de 2 minutos está profundamente dormido.

En parto esto puede ser una ventaja, porque soy consciente que muchos niños ni con mochilita se calman (al menos yo tengo esa baza), pero no puedo evitar pensar que si persiste este gusto suyo por dormir pegado a mamá, dentro de unos meses cuando ya no pese 5 kilos, no sé si mi espalda podrá soportar tantas horas de peso.  

Las noches son mejores, ignoro el motivo, pero parece que va entendiendo que las noches son para dormir, por lo que a eso de las 10 u 11 nos vamos a la cama (no sé si dije que tengo una cuna colecho), y duerme toda la noche en su cuna (con sus múltiples despertares para comer claro).

La mochila también es una gran aliada cuando salimos a pasear. Durante el paseíto por la calle, normalmente el peque está tranquilo en el carrito (digo normalmente porque ya nos la ha montando alguna vez por la calle), pero es entrar en cualquier sitio o parar de movernos y el comienza su particular protesta. Así por lo menos me lo pongo en el “cangurito” y puedo hacer las compras o seguir con lo que estábamos.

Es por tanto que esta ha sido la mejor compra que he hecho. Quizás se venga en mi contra y dentro de un tiempo no sabré como quitarle este vicio que tiene, pero los beneficios que ahora me reporta son tan grandes que prefiero no pensarlo. Soy tan ignorante en esto de la maternidad que para que voy a pensar en el futuro si no tengo ni idea de cómo podrá ser, por lo que agobios los presentes, que los futuros ya vendrán. 

AAHH por cierto, también probé con el el fular elástico, pero no le gusta demasiado, creo que se siente demasiado apretado y se agobia.