
¿Qué se siente estando tan cerca? Esta misma pregunta me la
he realizado tantas veces, que me parece imposible que haya llegado el momento
de poder responderla.
Emocionalmente me siento llena. No necesito nada más en la
vida. Cuando estas navidades la gente se preguntaba que quería para el año que
viene, que necesitaban cambiar o mejorar, yo me di cuenta que no necesitaba
nada. Ahora lo tengo todo.
Además y para sorpresa mía, estoy bastante tranquila. Todos los
miedos que pensaba que iba a tener simplemente no existen. Mi carácter, aunque nunca ha sido demasiado
malo, se ha visto mejorado en un 200%, será por la felicidad, pero me es
difícil entrar en bronca con mi chico, y es que todo me parece secundario si me
pongo a pensar en el buen momento que estoy viviendo ¡me niego a amargarme por
absolutamente nada!
Físicamente… ese es otro tema y sinceramente no lo llevo tan
bien. Exceptuando los 2 primeros meses, los demás fueron muy buenos, lo cual me
hacía pensar, ingenuamente, que mi último mes de embarazo sería muy llevadero y
que no podría haber tanta diferencia. Pues sí que la hay. Las noches son
tremendas, un ir y venir al baño propio de una viejita de 80 años (aunque creo
que ni las viejitas van tanto), un dolor de espalda casi continuado, un no
poder caminar por culpa de unos calambres en las ingles que me dejan paralizada,
un dolor de ovarios que ocasionalmente aparece pero que es muy molesto, un
estar incomoda en cualquier posición, porque si no es por el dolor de espalda,
es porque al niño no le gusta esa postura y me taladra con patadas de karateca.
Y por si todo esto no fuera poco ahora comienzan a aparecer las dichosas
hemorroides y la acidez.
Si… lo sé… soy muy quejica jajaja siempre he dicho que soy malísima
para aguantar dolores, y ahora no iba a ser menos. Siempre ando con el “AAAYYY”
y el consecuente suspiro en la boca, pero… ¿y lo bien que sienta?
Por ahora aguanto bastante bien, pero es cierto que me
preocupa como pueda estar de aquí a un mes en el caso de que mi bichito se
espere hasta salir de cuentas.
Pero de todos modos, si hago balance de lo bueno y lo malo
el lado de la balanza de lo bueno se estrella estrepitosamente. ¡¡No cambiaría
esto por nada!! queda tan poco...










